Una expulsión escolar no tiene por qué convertirse en una puerta cerrada. Puede ser también un momento para parar, escuchar, entender qué está ocurriendo y acompañar de otra manera.

En Fundación Balia, el programa de atención al alumnado expulsado ofrece una respuesta educativa a adolescentes que atraviesan situaciones personales, familiares o académicas complejas. Durante el curso 2025-2026, 212 menores han participado en este proyecto, encontrando un espacio seguro donde trabajar no solo lo académico, sino también su desarrollo personal y emocional.

Frente a la exclusión, Balia propone acompañamiento. El objetivo es que los jóvenes no vivan la expulsión únicamente como una sanción, sino como un tiempo útil para reflexionar, recuperar la confianza y adquirir herramientas que les ayuden a regresar al entorno educativo con otra mirada.

El programa va mucho más allá del apoyo escolar. A través de la intervención socioeducativa, el alumnado trabaja aspectos clave como la autoestima, los hábitos, la gestión del conflicto, la responsabilidad personal, la convivencia y la relación con el aprendizaje. También se refuerza el acompañamiento emocional, especialmente necesario en adolescentes que necesitan referentes estables y espacios donde sentirse escuchados.

Esta intervención resulta especialmente relevante en contextos de pobreza infantil y vulnerabilidad social, donde una expulsión puede agravar el riesgo de absentismo, abandono escolar, aislamiento o pérdida de motivación. Por eso, el trabajo de Balia se centra en ofrecer segundas oportunidades reales, reforzando las capacidades de cada joven y ayudándole a reconstruir su vínculo con el aula, con sus compañeros y consigo mismo.

Este proyecto es posible gracias al apoyo de , BBVA a través de la 7ª Convocatoria Solidaria, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y Apheon, Bankinter, Fundación Ebro Foods, entidades que hacen posible una intervención que demuestra que otra forma de educar es posible.

Con iniciativas como esta, Fundación Balia refuerza su compromiso con la infancia y la juventud en situación de vulnerabilidad, apostando por la educación como herramienta para romper el círculo de la pobreza y abrir nuevas oportunidades de futuro.