Los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2025, publicada por el Instituto Nacional de Estadística, revelan que la pobreza infantil en España desciende, pero continúa siendo significativamente más alta que la del conjunto de la población.

La tasa de riesgo de pobreza y/o exclusión social (AROPE) en la infancia se sitúa en 33,2 %, mientras que la media general es del 25,5 %, manteniendo una brecha de 7,7 puntos, una de las más altas de la serie histórica.

La pobreza infantil afecta de manera especialmente grave a los hogares monoparentales, donde alcanza el 43,4 %, y muchos de estos hogares llegan a fin de mes con dificultades económicas. Otros indicadores preocupantes incluyen el retraso en el pago de gastos de vivienda, la imposibilidad de afrontar gastos imprevistos y la dificultad de mantener una alimentación saludable.

Aunque se observan descensos en la pobreza severa y la carencia material, la infancia sigue siendo el grupo que concentra los mayores niveles de desigualdad y vulnerabilidad en España. La situación también varía según la comunidad autónoma, siendo Melilla, Ceuta, Andalucía y Murcia las regiones con mayor riesgo de pobreza infantil.

Balia trabaja para romper este círculo de pobreza, ofreciendo programas de acompañamiento familiar, apoyo educativo y refuerzo de habilidades socioemocionales. Porque detrás de cada dato hay niños y niñas con sueños y derechos que merecen cumplirse. Nuestra misión es garantizar que puedan crecer con oportunidades y seguridad.

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